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Revelan que la mini momia de Atacama no es un Alien

Luego de 15 años del hallazgo, explicaron el origen del pequeño cuerpo aparentemente momificado. Mirá los detalles.
jueves, 22 de marzo de 2018 · 17:21

Hace 15 años, el hallazgo de los restos momificados de un humanoide muy chico fueron encontrados en La Noria, un pueblo minero abandonado en el desierto de Atacama, Chile, y al conocerse las primeras imágenes el mundo se volvió loco.

El cuerpo, de aproximadamente 15 centímetros, además de ser particular en su tamaño, mostraba un aspecto extraño: el cráneo alargado, la cavidad de los ojos en forma “gatuna”, y la mandíbula como una sonrisa permanente. 

La especulación sobre sus orígenes fue lo más debatido, con la evidencia potencial de vida extraterrestre como el más divulgado.

Sin embargo, la ciencia suele derribar estos mitos, y eso fue lo que ocurrió cuando un grupo de científicos en California extrajo el ADN de los huesos de la momia y reconstruyó la historia real -y no por eso menos interesante- y trágica del cadáver conocido como “Ata”.

Según el informe revelado recientemente Ata era una niña que habría nacido muerta, o que murió inmediatamente después del nacimiento, con mutaciones devastadoras que le dieron forma a su particular cuerpo.

Sus restos de Ata se encontraron en 2003, envueltos en una tela blanca atada con una cinta de color violeta. 

El esqueleto fue notable en muchos sentidos: los huesos tenían algunas características similares a las de un niño de seis a ocho años, en lugar de los 12 pares de costillas encontrados en los seres humanos, sólo tenía 10 pares, y la cabeza tenía forma de cono alargado.

Ata llamó la atención de Garry Nolan, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Stanford en California, quien se ofreció a estudiar el espécimen. En 2013, concluyó que Ata era humano, hasta que finalmente lograron realizar un análisis de la composición genética completa de Ata a partir del ADN extraído de los huesos.

Así descubrieron que era una niña que tenía mutaciones en al menos siete genes que se sabe que causan malformaciones en el esqueleto importantes o aceleran su desarrollo, y explican el tamaño de Ata, las costillas anormales y la forma del cráneo. 

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