No todo está perdido...

Un chico de 12 años "inauguró" una escuela en el fondo de su casa

Se trata de Nicanor, un pibe sanjuanino que decidió, voluntariamente, ofrecer su vivienda para dar clases de apoyo a niños humildes de la zona. "Sólo le pido a Dios vida para pagarle los estudios", sostuvo su abuela Ramona, emocionada.
viernes, 11 de mayo de 2018 · 10:02

Un chico de apenas 12 años creó la "Escuela Unidad y Patria", donde imparte, desde el fondo de su propia casa, clases de apoyo a niños que viven en su mismo barrio.

 

La insólita y conmovedora iniciativa ocurrió en la localidad de Pocito, en la provincia de San Juan, y su impulsor es Nicanor Quinteros, quien reside en el humilde barrio de "Las Piedritas". Allí, este chico decidió que quería ayudar a enseñar y, con la anuencia de su abuela, comenzó con "la obra".

 

Luego de la viralización a través de las redes sociales, un equipo televisivo realizó un informe desde el lugar, donde "el Nico" contó que tiene muchos alumnos que asisten sin ningún tipo de obligación, de manera voluntaria, "sólo para aprender y estudiar".

 

La escuela está dividida en grados, y una bandera argentina -donada- flamea en cada acto patrio. "Estoy orgulloso", señaló el cuyano, quien reside con su abuela y ya se convirtió en "trendic topic" a nivel nacional. Precisamente su abuela, Ramona, apoya firmemente el emprendimiento de su nieto, y entre lágrimas, señaló orgullosa: "Sólo le pido a Dios vida, para pagarle los estudios".

 

En términos de equipamiento, la "Escuela Unidad y Patria" cuenta con un grabador casero, con micrófono y parlantes incorporados, donde los chicos entonan religiosamente el himno nacional argentino, en las fiestas patrias. Además, tiene pizarrones, libros de asistencia, una Dirección, armarios, un botiquín de primeros auxilios y hasta una campana, para llamar al recreo.

 

"El Nico" también va a la escuela, pero no a la suya. Según publicó sanjuanhoy.com, montado en su bicicleta demora unos 40 minutos en llegar. "Ahora se me pinchó y casi me voy caminando, pero la hemos parchado", contó y aseguró que "nunca falta" a clases.

 

Ramona también colabora con la causa, y aporta la copa de leche, para que los chicos que llegan puedan comer y tomar algo caliente. Lo que más le sorprende, es que su nieto llevó a cabo semejante proyecto por su cuenta, y destacó que la escuela tiene hasta tres turnos diarios, algunos de noche.

 

"Los niños a veces llegan de noche para estudiar y se alumbra con una linterna. Corrige con lo que puede y a veces corta un lápiz por la mitad y le da un poquito a cada uno y así los hace escribir. Es grande, muy grande lo que hace Nicanor", concluyó la abuela, orgullosa. 

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