DURO E HISTORICO DISCURSO EN EL CONGRESO

Milei presidente: "Ningún gobierno ha recibido una herencia peor que la que estamos recibiendo"

Tras el traspaso de mando y jurar junto a Victoria Villarruel como su compañera, el nuevo mandatario brindó un encendido y duro speech en la puerta del Palacio Legislativo ante una multitud que copó la Plaza: reveló que la herencia que deja el gobierno de Alberto Fernández "es mucho peor" que lo esperado, ratificó que "no hay plata" y garantizó que avanzará con medidas de "shock" inmediatamente para intentar contener el colapso económico.
domingo, 10 de diciembre de 2023 · 17:50

 

 

 

El histórico y lapidario discurso de comienzo de gestión de Milei en la puerta del Congreso:

 

"Señores ministros de la Corte señores, gobernadores, señores, diputados y senadores nacionales presidentes y mandatarios extranjeros, argentinos. Hoy comienza una nueva era en Argentina, hoy damos por terminada una larga y triste historia de decadencia y declive y comenzamos el camino de la reconstrucción de nuestro país.

Los argentinos de manera contundente han expresado una voluntad de cambio que ya no tiene retorno. No hay vuelta atrás, hoy enterramos décadas de fracaso, peleas intestinas y disputas sin sentido. Peleas, que lo único que han logrado destruir nuestro querido país y dejarnos en la ruina. Hoy comienza una nueva era en Argentina, una era de paz y prosperidad, una era de crecimiento y desarrollo, una era de libertad y progreso.

Hace 200 años un grupo de ciudadanos argentinos reunidos en San Miguel de Tucumán le dijeron al mundo que las Provincias Unidas del Río La Plata no eran más una Colonia española, y que a partir de ese histórico momento seríamos una nación libre y soberana. Durante décadas nos enfrentamos en disputas internas, acerca de cuál debía ser la forma institucional que nuestro país necesitaba  y en 1853 luego de 40 años de haber declarado la independencia bajo el oficio de un pequeño grupo de jóvenes idealistas que hoy conocemos como la generación del 37 decidimos como pueblo abrazar las ideas de la libertad.

 

Así, se sancionó una constitución liberal con el objetivo de asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Lo que vino después de la sanción de esa constitución de fuerte arraigambre liberal fue la expansión económica más impresionante de nuestra historia: de ser un país de bárbaros enfrascados en una guerra sin cuartel pasamos a ser la primer potencia mundial. Para principios del siglo 20 éramos el faro de luz de Occidente, nuestras costas recibían con brazos abiertos a millones de inmigrantes que se escapaban de una Europa devastada en búsqueda de un de horizonte de progreso. Lamentablemente, nuestra dirigencia decidió abandonar el modelo que nos había hecho rico y abrazaron las ideas empobrecedoras del colectivismo.

Durante más de 100 años los políticos han insistido en defender un modelo que lo único que genera es pobreza, estancamiento y miseria: un modelo que considera que los ciudadanos estamos para servir a la política y no que la política existe para servir a los ciudadanos.

Un modelo que considera que la tarea de un político es dirigir la vida de los individuos en todos los ámbitos y esferas posibles, un modelo que considera el Estado como un botín de guerra que hay que repartir entre los amigos. Señores: ese modelo ha fracasado en todo el mundo, pero en especial ha fracasado en nuestro país.

Así como la caída del muro de Berlín marcó el final de una época trágica para el mundo, estas elecciones han marcado el puente de quiebre de nuestra historia. En estos días muchos se ha hablado de la herencia que vamos a recibir. Dejen que sea muy claro, en esto: ningún gobierno ha recibido una herencia peor que la que estamos recibiendo nosotros.

El kirchnerismo que en sus inicios se captaba de tener superávit gemelo, esto es superávit fiscal y externo, hoy nos deja déficit gemelos por 17 por ciento del PBI. A su vez, de esos 17 puntos del PBI 15 corresponden al déficit consolidado entre el tesoro y el Banco Central, por lo tanto no existe solución viable en la que se evite atacar al déficit fiscal al mismo tiempo de esos 15 puntos de déficit fiscal. Cinco corresponden al Tesoro Nacional y 10 al Banco Central, por lo que la solución implica por un lado un ajuste fiscal en el sector público nacional de 5 puntos del PBI que, a diferencia del pasado, caerá casi totalmente sobre el Estado y no sobre el sector privado.

Por el otro lado es necesario limpiar los pasivos remunerados del Banco Central los cuales son responsables de los 10 puntos de déficit, de esta manera se pondría fin a la emisión de dinero y con ello a la única causa de la inflación, empíricamente cierta y válida en términos teóricos.

Sin embargo, dado que la política monetaria actúa con unos un rezago que oscila entre 18 a 24 meses, aún cuando hoy dejemos de emitir dinero seguiremos pagando los costos del desmadre monetario del gobierno saliente: haber emitido por 20 puntos del PBI como se hizo en el gobierno saliente no es gratis, lo vamos a pagar en inflación.

A su vez el cepo cambiario, otra herencia de este gobierno no sólo constituye una pesadilla social y productiva porque implica altas tasas de interés, bajo nivel de actividad,escaso nivel de empleo formal y salarios reales miserables que impulsan el aumento de pobres indigentes, sino que además el sobrante de dinero en la economía hoy es el doble que había en la previa del Rodrigazo. Para tener una idea de lo que eso implica, recordemos que el Rodrigazo multiplicó por seis veces la tasa de inflació,  por lo que un evento similar significaría multiplicar la tasa inflación por 12.

Y dado que la misma viene viajando a un ritmo del 300% podríamos pasar a una tasa anual del 3600%. A su vez, dada la situación de los pasivos remunerados del banco central, la cual es peor que la que había en la previa de la hiperinflación de Alfonsín, en muy poco tiempo se podría cuadruplicar la cantidad de dinero y con ello llevar a la inflación a niveles del 15.000 por ciento anual. Esta es la herencia que nos dejan: una inflación plantada del 15,000 por ciento anual, la cual vamos a luchar contra uñas y dientes para erradicarla.

"Es más, este número que parece un disparate quiero que sepan que implica una inflación del 52% mensual, mientras que hoy mismo ya viaja un ritmo de acuerdo a estimaciones privadas que oscilan entre el 20 y el 40% mensual para los meses entre diciembre y febrero. Esto es el gobierno saliente, nos ha dejado plantado una hiperinflación y es nuestra máxima prioridad hacer todos los esfuerzos posibles para evitar semejante catástrofe que llevaría la pobreza por encima del 90% y la indigencia por encima del 50%.

En consecuencia no hay solución alternativa al ajuste, por otra parte la herencia no termina ahí, ya que los desequilibrios en Tarifa social son equiparables al desastre que dejó el kirchnerismo en el año 2015.

En el término cambiario la brecha oscila entre el 150 y 200 por ciento, niveles también similares a los que teníamos en el Rodrigazo. A su vez, la deuda con importadores supera los 30.000 millones de dólares y las utilidades retenidas a las empresas extranjeras alcanzan los 10.000 millones de dólares. La deuda del Banco Central e YPF suman 25.000 millones de dólares y la deuda del Tesoro pendiente suma unos 35.000 millones de dólares adicionales. Esto es la bomba que en términos de deuda asciende a 100 mil millones de dólares, que habrá que sumar a los cerca de 420 mil millones de dólares de deuda ya existentes.

Naturalmente a estos problemas hay que sumarle también los vencimientos de deuda de este año, donde los vencimientos de deudas en pesos son equivalentes a 90.000 millones de dólares y 25 mil millones de dólares en moneda extranjera con organismos multilaterales de crédito.

Sin embargo con los mercados financieros cerrados y el acuerdo con el FMI caído por los brutales incumplimientos del gobierno saliente, el reloader de deuda es por demás desafiante. Como si todo esto fuera poco, esto transcurre en una economía que no crece desde el año 2011 y en línea lo anterior el empleo formal en el sector privado se mantiene estancado en 6 millones de puestos de trabajo, llegando a la locura que al mismo es superado en un 33% por el empleo informal. Por eso no debería sorprender a nadie que los salarios reales se hayan destruido, ubicado en torno a los 300 dólares mensuales, los cuales no sólo son seis veces inferiores a los de la convertibilidad, sino que de haberse mantenido la tendencia de aquellos años o como lo decían ellos el maldito neoliberalismo, hoy oscilarían entre 3.000 y 3.500 dólares por mes.

Nos han arruinado la vida, nos han hecho caer por 10 veces nuestros salarios. Por lo tanto tampoco nos debería sorprender, que el populismo nos esté dejando 45% de pobres y 10% de indigentes. Luego de dicho de cuadro de situación, que a todas luces parece irremontable, debe quedar claro que no hay alternativa posible al ajuste, tampoco hay lugar a la discusión entre shock y el gradualismo, en primer lugar porque desde el punto de vista empírico todos los programas gradualistas terminaron mal, mientras que todos los programas de shock salvo el de 1959 fueron exitosos.

En segundo lugar porque desde el punto de vista teórico si un país carece de reputación, como lamentablemente es el caso de Argentina, los empresarios no invertirán hasta que vean el ajuste fiscal haciendo que el mismo sea recesivo. En tercer lugar y no por eso menos importante, para hacer gradualismo es necesario que haya financiamiento. 

Y lamentablemente tengo que decírselos de nuevo: no hay plata. Por ende, la conclusión es que no hay alternativa al ajuste y no hay alternativa el shock. Naturalmente impactará de modo negativo sobre el nivel de actividad el empleo, los salarios reales, la cantidad de pobres e indigentes. Habrá esta inflación, es cierto, pero no es algo muy distinto a lo que ha pasado en los últimos 12 años: recordemos que los últimos 12 años el PBI per cápita ha caído 15% en un contexto donde acumulamos 5.000 por ciento de inflación.

Por lo tanto hace más de una década que vivimos en esta inflación, por lo tanto este es el último mal trago para comenzar la reconstrucción de Argentina.

A su vez a su vez luego del reacomodamiento macro que vamos a impulsar, el cual será menos doloroso cuanto mayor sea la caída del riesgo país y cuanto mejor sea nuestra contención desde el ministerio de capital humano, la situación comenzará a mejorar. Esto es; habrá luz al final del camino".

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