Innovación argentina para el acceso al agua potable

CONICET desarrolla un filtro de bajo costo que remueve arsénico y contaminantes del agua

Elaborado con carbón activado modificado y sales metálicas, el material ya fue probado en laboratorio según norma ANMAT. Puede aplicarse en filtros domésticos, industriales y comunitarios, y es reutilizable.
viernes, 13 de febrero de 2026 · 00:15

Un equipo de investigación del CONICET y la UBA desarrolló un material filtrante de bajo costo capaz de remover arsénico, bacterias, virus, antibióticos, herbicidas y colorantes presentes en el agua.

El avance científico, gestado en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA), propone una solución accesible y escalable para uno de los problemas sanitarios más extendidos del país.

El producto consiste en carbón activado modificado con sales metálicas y un polímero comestible, al que se le incorporaron propiedades magnéticas; y puede utilizarse en cartuchos de filtros de mesada, jarras purificadoras, sistemas industriales o tanques comunitarios, sin necesidad de energía eléctrica.

“Se trata de un material de relleno que podría reemplazar al carbón activado convencional en filtros comerciales”, explicó la investigadora del CONICET en el IFIBA y líder del proyecto, Silvia Goyanes, quien agregó que “las propiedades magnéticas permiten además incorporar un sistema de detección de agotamiento del filtro”.

Resultados exitosos según norma ANMAT

Los ensayos de laboratorio se realizaron conforme a la normativa de ANMAT para uso doméstico.

El dispositivo experimental procesó 500 mililitros por minuto —equivalente a llenar una botella de un litro en dos minutos— y logró reducir la concentración de arsénico de 100 partes por billón (ppb) a menos de 10 ppb, límite recomendado internacionalmente.

“Se trataron al menos 8 mil litros de agua con estos niveles de eficacia”, detalló Alicia Vergara, investigadora del CONICET que continuará con la línea de estudio.

Aunque aún no se realizaron pruebas específicas con microorganismos, los científicos anticipan que el material será efectivo frente a bacterias, hongos y virus por sus componentes activos.

También se obtuvieron resultados positivos en la remoción de tetraciclina —un antibiótico— y colorantes. Se espera que actúe sobre herbicidas como el paraquat y pesticidas como la atrazina.

Bajo costo y reutilizable

Una de las ventajas centrales del desarrollo es su potencial accesibilidad económica.

Según Matías Barella, becario del equipo, incluso fabricado con insumos comprados al por menor “el valor total del producto resultaría muy inferior al de los filtros para arsénico que se comercializan actualmente”.

Carlos Rodríguez Ramírez, becario postdoctoral del CONICET, señaló que “el rendimiento en cantidad de litros tratados es comparable al de los filtros de mayor costo que se venden hoy en la Argentina”; y además, el material es reutilizable (mediante un procedimiento sencillo pueden desorberse los contaminantes y volver a utilizarlo).

El equipo se encuentra actualmente en la búsqueda de inversores o empresas interesadas en escalar el desarrollo a nivel industrial.

“Además del impacto social positivo, el producto ofrece una potencial rentabilidad para quienes decidan invertir en él”, concluyó Goyanes.

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