Hallazgo paleontológico en Río Negro

Un fósil patagónico de 95 millones de años reescribe la historia de un enigmático grupo de dinosaurios

Se trata de un ejemplar excepcionalmente preservado de Alnashetri cerropoliciensis, un diminuto dinosaurio carnívoro que vivió a inicios del Cretácico Superior. El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Nature, fue liderado por paleontólogos del CONICET junto a colegas de Estados Unidos.
viernes, 27 de febrero de 2026 · 00:15

Un equipo de paleontólogos del CONICET y especialistas de Estados Unidos dio a conocer en la revista Nature el descubrimiento de un fósil excepcionalmente completo y bien preservado de un diminuto dinosaurio carnívoro que habitó la Patagonia hace aproximadamente 95 millones de años.

El hallazgo, realizado en el área fosilífera de La Buitrera, en el norte de la provincia de Río Negro, corresponde a la especie Alnashetri cerropoliciensis y aporta información clave para comprender la evolución de los alvarezsaurios, un enigmático grupo de dinosaurios.

El nuevo ejemplar, el más completo y de menor tamaño hallado hasta ahora en Sudamérica, permitió a los investigadores reconstruir aspectos anatómicos y evolutivos hasta ahora desconocidos.

A diferencia del primer ejemplar de la misma especie, descubierto en 2004 en la misma formación rocosa, este fósil presenta un estado de conservación que posibilitó analizar en detalle su cráneo, dentición y extremidades.

Una ventana a la evolución de los alvarezsaurios

Los alvarezsaurios son un linaje de dinosaurios carnívoros que surgió hace unos 150 millones de años y se caracteriza por sus cuerpos livianos, cabezas pequeñas y brazos reducidos.

En las especies más tardías, esta reducción llegó al extremo de poseer un único dedo funcional con una garra robusta, lo que llevó a muchos especialistas a sugerir que se especializaron en alimentarse de insectos, similar a los osos hormigueros.

Sin embargo, el estudio de Alnashetri viene a cuestionar esa hipótesis. A pesar de ser un dinosaurio de tamaño reducido —de aproximadamente 70 centímetros de longitud y un kilogramo de peso—, sus manos y dientes conservan características propias de un depredador generalista, no especializado en hormigas o termitas.

"Esto demuestra que estos dinosaurios no se hicieron pequeños por un cambio en su dieta, sino que siempre fueron de escaso tamaño", explicó Sebastián Apesteguía, investigador del CONICET en la Fundación de Historia Natural Félix de Azara y uno de los autores del trabajo.

Dispersión global antes de la separación de los continentes

El análisis filogenético reveló que Alnashetri ocupa una posición basal dentro del árbol evolutivo de los alvarezsaurios, incluso más primitiva que algunas formas del Jurásico Superior.

Esto indica que el grupo surgió antes de la fragmentación definitiva del supercontinente Pangea y logró dispersarse por distintas regiones del mundo mientras los continentes aún permanecían unidos.

Esta conclusión permitió a los investigadores reinterpretar fósiles que hasta ahora permanecían sin clasificar en colecciones de museos internacionales.

Es el caso de un pequeño terópodo de la Formación Morrison en Wyoming (Estados Unidos) y de Calamosaurus foxi, un "dinosaurio misterioso" hallado en la Isla de Wight (Reino Unido), que pudieron ser identificados como alvarezsaurios gracias a la información aportada por el nuevo ejemplar patagónico.

Aportes de la histología y características del nuevo espécimen

El estudio histológico, liderado por Ignacio Cerda, investigador del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN), determinó que el ejemplar tenía al menos cuatro años al momento de morir y que su velocidad de crecimiento ya se había desacelerado, lo que indica que se trataba de un individuo casi adulto.

Además, los análisis sugieren que era una hembra que ya había desovado al menos una vez.

El nuevo fósil de Alnashetri conserva casi la totalidad del esqueleto, con excepción del techo del cráneo, partes de la cola y porciones del lado derecho.

Su brazo relativamente largo, con un primer dedo engrosado y una garra con quilla, contrasta con las extremidades altamente reducidas de los alvarezsaurios más tardíos.

Un hallazgo que reconfigura el mapa evolutivo

"El hallazgo de un ejemplar tan completo de un alvarezsaurio sudamericano de hace 95 millones de años nos permite comprender cómo y dónde evolucionó este linaje, y cómo se diversificó en diferentes continentes", destacó Apesteguía.

El estudio, que contó con el apoyo de la National Geographic Society, fue encabezado por Peter J. Makovicky (University of Minnesota, The Field Museum y Stony Brook University) y Jonathan S. Mitchell (Coe College), con la participación de los investigadores argentinos Jorge Meso, Ignacio Cerda y Federico A. Gianechini.

La publicación en Nature consagra la relevancia de un descubrimiento que no solo llena un vacío de millones de años en el registro fósil de los alvarezsaurios, sino que también desafía interpretaciones previas sobre su evolución y abre nuevas preguntas sobre la vida en los ecosistemas del Cretácico patagónico.

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