Estudio del CONICET sobre gorgojos plaga
La densidad bacteriana, clave para la reproducción asexual en insectos que afectan cultivos
Científicas argentinas demostraron que no basta con la presencia de la bacteria Wolbachia para que las hembras de gorgojos se reproduzcan sin fecundación: se requiere superar un umbral mínimo de infección. El hallazgo abre nuevas estrategias para el control de plagas agrícolas.Un equipo de científicas del CONICET en el Instituto de Ecología Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA, CONICET-UBA) descubrió que la reproducción asexual en gorgojos de la tribu Naupactini —insectos que pueden convertirse en plagas agrícolas— depende de que ciertas bacterias alcancen una densidad o umbral mínimo dentro del insecto, y no solo de su presencia.
El avance, publicado en Insect Molecular Biology y destacado por la Royal Entomological Society, se centra en las bacterias Wolbachia y Rickettsia y su relación con la partenogénesis, un fenómeno que permite a las hembras reproducirse sin necesidad de fecundación.
El hallazgo podría sentar las bases para optimizar técnicas de control de plagas.
No es un interruptor, es un regulador
En 2010, el mismo grupo de investigación había mostrado una correlación entre la infección por Wolbachia y el modo de reproducción en estas poblaciones de gorgojos.
Ahora, las científicas confirmaron que lo determinante no es tener o no tener la bacteria, sino cuánta bacteria hay.
Mediante experimentos de cura con antibióticos, lograron la esterilidad de las hembras hospedadoras sin eliminar por completo la infección.
“Fue evidente que bastaba bajar la cantidad de Wolbachia para hacer desaparecer su efecto sobre la reproducción”, explicó Marcela Rodriguero, investigadora del CONICET y líder del estudio.
La conclusión es que el mecanismo no funciona como un interruptor de encendido/apagado, sino como un regulador de densidad.
Tres bacterias, dos modos reproductivos
El equipo también comparó la microbiota bacteriana entre especies partenogenéticas y de reproducción sexual; y los resultados, publicados en 2025 en la revista Symbiosis, mostraron que las especies partenogenéticas poseen altas densidades de Wolbachia y Rickettsia, y muy baja de una tercera bacteria llamada Spiroplasma.
En cambio, las de reproducción sexual presentan altísima densidad de Spiroplasma y solo cantidades residuales de las otras dos.
“Nuestros gorgojos de reproducción sexual clamaban por una confirmación del umbral”, señaló Rodriguero.
Una hipótesis difícil de comprobar
La idea del umbral de densidad no es nueva, pero nunca había sido puesta a prueba en parásitos reproductivos de insectos; y la principal dificultad es que estas bacterias no son cultivables en laboratorio fuera de su hospedador, lo que imposibilita el uso de técnicas microbiológicas tradicionales.
Los avances recientes en biología molecular y estadística permitieron finalmente abordar la pregunta con rigor.
Lucia Fernandez Goya, becaria posdoctoral del CONICET y primera autora del estudio, llevó a cabo durante varios veranos experimentos de cura que incorporaron a Rickettsia como una variable más, logrando probar fehacientemente la existencia del umbral.
Potencial contribución al control de plagas
El hallazgo abre una vía prometedora para el manejo de plagas. Dentro de la tribu Naupactini hay varias especies consideradas plaga, como Naupactus cervinus, una especie invasora presente en muchas regiones del mundo que se reproduce por partenogénesis —no se registran machos desde hace décadas— y está infectada con Wolbachia y Rickettsia.
“Esto abre la posibilidad de pensar estrategias de control que no apunten directamente al insecto, sino a su microbiota”, indicó Fernandez Goya. En especies que dependen fuertemente de los simbiontes para reproducirse, perderlos podría significar su extinción local.
Si bien no todas las plagas son partenogenéticas ni todas dependen de simbiontes, la existencia de estas asociaciones genera puntos de vulnerabilidad. “Estudiar en detalle estas interacciones puede ser clave para pensar, a futuro, estrategias de control más específicas, dirigidas y potencialmente más amigables con el ambiente”, afirmó la científica.
Próximos pasos
Las investigadoras ya secuenciaron los genomas de varias cepas de Wolbachia, Spiroplasma y Rickettsia. Con esa información, planean identificar los genes responsables del cambio de reproducción sexual a partenogenética.
Además, diseñan experimentos para comprender si detrás del umbral bacteriano existe un mecanismo similar a la percepción de quórum (quorum sensing), es decir, si las bacterias se comunican entre sí para actuar en concierto al alcanzar una determinada densidad.
“Disponer de más información sobre la relación molecular entre los gorgojos y las bacterias puede ser útil para desarrollar estrategias de control de plagas”, concluyó Rodriguero.
Del estudio también participaron Alejandra C. Scannapieco (INTA-IABIMO-CONICET, FAUBA), Viviana A. Confalonieri (IEGEBA, UBA) y Analía A. Lanteri (Museo de La Plata, UNLP).