EL DAÑO DEL VOTO EN BLOQUE

Cuando el Concejo Deliberante deja de pensar

La sesión del Concejo Deliberante de Ushuaia volvió a exhibir una preocupante falta de debate y análisis. La mayoría automática, integrada por el bloque justicialista y sus aliados de Forja, impone decisiones sin la profundidad que la ciudad merece.
jueves, 6 de noviembre de 2025 · 22:22

Lamentablemente, hoy se pudo observar un trabajo de baja calidad y poco profesionalismo en el Concejo Deliberante de Ushuaia. La sesión volvió a evidenciar una forma de funcionamiento que preocupa: la votación en bloque como método casi automático para aprobar o rechazar proyectos, sin un verdadero debate de fondo ni análisis técnico de los temas que se tratan.

 

La mayoría de los asuntos serían resueltos con una votación repetida de 6 a 4, donde los seis votos favorables corresponden a Laura Ávila, Yésica Garay, Nicolás Pelloli y Gabriel de la Vega —todos del bloque Justicialista— junto a Analia Escalante y Fernando Oyarzún, ambos del partido Forja.


Estos dos espacios mantendrían una alianza política que replica su estrategia de acompañamiento al Ejecutivo también en la Legislatura provincial, actuando como un solo bloque de poder.

 

 

En el otro extremo, los votos disidentes provienen de Nelson Buchs (Somos Fueguinos), Vladimir Espeche (Movimiento Popular Fueguino), Daiana Freiberger (Provincia Grande) y Belén Monte de Oca (La Libertad Avanza).

Más allá de las diferencias partidarias, lo verdaderamente preocupante es la forma en que se está trabajando. Temas que llegan al recinto no son discutidos en profundidad, ni cuentan con información suficiente ni estudios técnicos que respalden las decisiones. Se vota más por alineamiento político que por convicción o comprensión real de los asuntos.

 

Este comportamiento no solo empobrece el debate democrático, sino que daña directamente a la sociedad. Cuando los concejales dejan de representar a los vecinos y pasan a representar acuerdos de cúpula, se pierde la esencia misma del Concejo: ser la voz plural de la ciudad.

 

No se puede legislar por reflejo, ni mucho menos por obediencia. Los temas que preocupan a los vecinos —desde la planificación urbana, el tránsito, el ordenamiento comercial o el acceso a la vivienda— merecen ser tratados con seriedad, información y participación, no en sesiones donde todo parece decidido de antemano.

La ciudad necesita representantes que piensen, discutan y fundamenten cada decisión, no que levanten la mano en bloque porque así lo indica una estructura partidaria. Gobernar en democracia requiere debate, respeto y trabajo técnico. Y eso, lamentablemente, hoy parece estar quedando en segundo plano.

Por Juan Daniel GONZÁLEZ

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