FABIANA RÍOS

La gobernadora que pudo entrar en la historia pero prefirió ser efeméride

Ríos está a punto de terminar su segundo mandato y lo hace en el medio de un nuevo enfrentamiento con los trabajadores. Con el llamativo aceleramiento de los tiempos para el juicio que involucra a docentes y camioneros, logró unificar a gremios del ámbito estatal y privado, de la provincia y el resto del país; solidarizándose con los 36 enjuiciados. La historia de la gobernadora y un impiadoso divorcio con los trabajadores estatales, sus organizaciones gremiales, gran parte del pueblo y los que decían eran sus ideales.
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jueves, 29 de octubre de 2015 · 07:49
(Por José Piñeiro) - Arrancó con el plus de ser la primera mujer electa gobernadora por el voto popular, y entonces dijo algo así como "quiero que me recuerden por haber sido una buena gobernadora, no por haber sido la primera mujer en ese cargo”. Sin embargo, desde ese mismo día comenzó a construir un impiadoso divorcio con los trabajadores estatales, sus organizaciones gremiales, gran parte del pueblo y los que decían eran sus ideales. Para muestras, las últimas elecciones provinciales y nacionales que condenaron –una y otra vez- a su partido al último lugar entre las preferencias de los fueguinos.

Pocos comprenden como, después de dos mandatos consecutivos, Ríos  llevó al PSP a terminar con un concejal en la ciudad de Ushuaia y un turbio futuro por delante. Para entender esa debacle, se deben repasar sus políticas en estos años y reconocer la permanente soberbia de una gobernante que se aisló como pocas, en su borrachera de poder.

Un hecho la refleja con claridad, fue durante su primer periodo de gobierno cuando los vecinos de Tolhuin reclamaban –corte de ruta mediante- por el Centro Asistencial de su comunidad. Pedían mejor atención  en salud, sin embargo la gobernadora –que debía viajar ese día hacia Ushuaia- los sobrevoló con un helicóptero facilitado por una empresa petrolera. Así gobernó los dos periodos, sobrevolando a la gente y sus necesidades.

El propio Jefe de Gabinete, Sergio Araque, reconoció por estos días que Tierra del Fuego es "la provincia con mayor índice de conflictividad”. Lo dijo en un programa de la TV local y parecía querer victimizarse con ese dato, sin siquiera reflexionar el motivo por el cual se enfrentaron de tal manera con los mismos sectores de trabajadores a los que alguna vez dijeron no solo pertenecer, sino hasta representar.

Ahora, la gobernadora que será recordada en alguna efeméride por  haber ocupado ese cargo por primera vez, parece empecinarse en querer finalizar su gobierno con un conflicto de proporciones con docentes, camioneros y la multitud de sectores que por estos días se solidarizan con quienes deberán enfrentar un juicio oral y público, por la ocupación de la Casa de Gobierno en mayo de 2013.

Ríos no quiere pacificar, quiere verlos de rodillas. Particularmente ensañada con el sector docente, a quienes nunca les perdonó que se manifestaran frente a su casa alguna vez, vuelve a elegir el camino del enfrentamiento. Quejosa de algunos métodos de protesta, parece haber olvidado cuando por ejemplo su exesposo, Gustavo Longhi, participaba de un escrache frente a la vivienda del por entonces integrante del Superior Tribunal de Justicia, Carlos Andino; o ella misma de la toma del edificio del ISST para resistir su intervención. Entonces esos métodos eran aceptables; cuando se volvieron en contra, no.

Ríos, ya fue dicho alguna vez, dejo de ser Fabiana hace mucho tiempo. Llegó con todo el plus, con las ilusiones de muchos, las expectativas de algunos y la posibilidad cierta de pasar a la historia de la provincia no por ser mujer –o al menos no solamente por eso- sino por haber cambiado la realidad de los fueguinos. Pero eligió otro camino, por convicción o cobardía, y en esa opción atropelló sueños, ilusiones y vida misma, de hombres y mujeres que alguna vez la acompañaron.   

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