TRANSITO COLAPSADO, CIUDAD DEL CAOS.

La falta de planificación en infraestructura vial atenta contra la salud.

Cada mañana se desplazan en la ciudad de Ushuaia miles de vehículos particulares por las angostas calles y avenidas que componen su trazado vial. Sumado a los vehículos de gran porte que circulan por las avenidas costeras, y Héroes de Malvinas.
lunes, 04 de julio de 2016 · 10:18
El caos se apodera de la ciudad en zonas bien conocidas, donde un sinnúmero de vehículos se dirigen desde el norte o desde el sur, hacia el centro o hacia las fábricas para iniciar las jornadas laborales. 

Es evidente que la capacidad de nuestra infraestructura vial está colapsada, generándose embotellamientos en diferentes sectores, como es el caso de la rotonda del aeropuerto, del acceso al barrio Preto, de la rotonda del Colegio Polivalente de Artes, o de  la zona fabril; y como si esto fuera poco, prontamente la cosa se pondrá aún peor en Héroes de Malvinas, próximo al acceso al Hotel Arakur, con la llegada de un importante Corralón que se instalaría en esa zona.

 Si bien jamás se han planificado políticas a largo plazo en nuestra provincia, este vertiginoso crecimiento del parque automotor no era algo difícil de imaginar ya que con el nuevo boom fabril de los últimos años volvimos a tener una ola migratoria más que importante en nuestra ciudad, lo que llevó a un repentino aumento del parque automotor que vino a cubrir las necesidades de transporte de la familia fueguina así como de las diferentes industrias locales.

 El aumento del parque automotor generó problemáticas gravísimas para la sociedad, principalmente atentando contra la vida, ya que la cantidad de vehículos que circulan por la calles durante todo el día exponen a la ciudadanía a un riesgo que nadie es capaz aún de cuantificar, potenciando en 100 ó 200 veces la posibilidad de ser víctima de un siniestro vial; y no nos olvidemos de los problemas de salud producto del tránsito, como el estrés, cansancio, dolores físicos por contracturas, o los generados por la contaminación que produce la polución.

Concentrándonos exclusivamente en los accidentes de tránsito, el aumento del riesgo se da por dos motivos, el primero debido a la gran cantidad de vehículos que circulan por las calles; y segundo, porque este aumento del parque automotor se dio de una manera tan abrupta que no permitió a los entes del Estado poder planificar en tiempo y forma una infraestructura vial acorde. Y cuando menciono infraestructura vial no me refiero a asfaltar una calle, cambiar de sentido arterias o a la ejecución del bacheo, sino a un plan de infraestructura vial integral.

 Ushuaia es una ciudad pequeña comparada con otras ciudades capitales de nuestro país, pero con una vida y movimiento del tránsito más que intenso. La combinación de la tranquilidad de la montaña y la dinámica de una capital arrojan un resultado muy negativo para la convivencia vial.
 Tenemos "peatones turistas” deslumbrados por las bellezas del lugar que sólo miran hacia arriba cargados de cámaras fotográficas que deben ser sorteados por los conductores apurados que van tarde a trabajar, o que se escaparon del trabajo solos unos minutos para llevar a sus hijos a la escuela, danza, karate, fútbol, inglés, francés, rugby, básquet, ajedrez, etc.; corriendo un Dakar por toda la ciudad varias veces al día. 

 Tenemos esa combinación explosiva que provoca el cruce entre personas que viven dos mundos distintos en un mismo lugar. El del amante de la naturaleza que vino a Ushuaia a vivir en paz y tranquilidad, y el que tiene que aprovechar cada minuto del día para ganar un peso más porque le dijeron que este era un lugar de oportunidades para "hacer la diferencia”. 

Entonces no sólo nuestras mentes se encuentran funcionando en diferentes velocidades, sino también nuestros vehículos; y para colmo de males, nuestras calles no están preparadas desde un punto de vista completamente ingenieril, como diría el Dr. Bertotti del ISEV, para soportar el caudal de vehículos y tolerar el nivel de falla humana natural que padecemos.
 
Echando solo un vistazo a nuestra ciudad desde el aire se puede ver cierto ordenamiento en la parte céntrica, mientras que las calles del resto de los barrios no corren con la misma suerte. Muchas de las calles de Ushuaia comenzaron siendo simples senderos peatonales entre la vegetación y las rocas de nuestra geografía para luego ser abiertas al tránsito vehicular, en muchos casos de manera irregular. 

Gran parte de las calles de la localidad no cuentan con los anchos de calzada suficiente, cantidad de carriles, iluminación, señalización o espacios para el estacionamiento ordenado y seguro. Hace tiempo que están en marcha algunos proyectos para combatir estos problemas, pero la solución llevará tiempo. 
 
Es necesario que de una vez por todas exijamos una nueva planificación de la ciudad con ejecución inmediata, para que no suceda lo mismo que con la ampliación de la Maipú, hoy avenida Prefectura Naval, que para cuando finalizó la obra ya era insuficiente.
La calle es de todos y todos tienen el mismo derecho de usarla a su manera dentro de las normas establecidas. La ciudad está colapsada y las mejoras no llegarán hoy ni mañana, la culpa no la tiene el conductor de adelante ni el de atrás, la cuestión es mucho más compleja. Cuidémonos entre todos circulando con tranquilidad y paciencia, con bocinazos y aceleradas no vamos a llegar más rápido.
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