actualidad

Homenaje al periodismo

Hoy se celebra el día del periodista en Argentina, reconociendo la labor de comunicadores y la prensa en general.
lunes, 7 de junio de 2021 · 08:44

Por Adrián Calvo. Celebro el periodismo que pasa entre medio de los tironeos, el que no se rinde a las tentaciones del show mediático, el que no está en venta ni fabrica celebridades, el que vino de la tinta e ilumina como una bengala. El que no se abandona al “copia y pega”.

El que no se amarra al pensamiento único ni tiene frenos en la lengua. El periodismo termómetro de la libertad. El que dice su versión a micrófono abierto sin otra espalda que la de la silla en la que se sienta. El periodismo valiente que azuzó la primavera de Praga, apretó el lápiz en el mayo francés del 68 y relató la gesta del Cordobazo.

El de John Reed que escribió las crónicas de la revolución del 17 en la inflamable Rusia de los zares y cubrió las revueltas mexicanas de Villa y Zapata, y que nadie se lo contó porque él estuvo allí, a pura vodka primero y tacos con enchiladas después. El de Arturo Pérez Reverte, corresponsal de guerras infames, que un día se le ocurrió literaturizar lo que sus ojos habían visto porque su experiencia ya no entraba en las páginas de los diarios.

El de la bielorrusa Svetlana Alexievich que nos puso la tragedia de Chernóbil al desnudo en un ejercicio de puro testimonio para que entendiéramos que no alcanza una montaña de cemento para tapar una mentira política. El del dúo Berenstein & Woodward del Washington Post que puso de rodillas al presidente Nixon y muy alto el papel de la prensa en el caso Watergate. El periodismo de Guerrero Marthineitz, maestro del reportaje cuya voz de trueno clavaba preguntas patibularias entre ceja y ceja del entrevistado.

El del andaluz Jesús Quintero que en su programa El perro verde les apretaba el alma a sus invitados con inquisiciones y silencios. Y más cerca de nuestra casa, el de Osvaldo Bayer que cronicó a lo largo de sus años los avatares del movimiento obrero, sin dudar un momento de que un estilo comprometido no estaba reñido con el oficio si el objetivo era hacer justicia. El de Dante Panzeri y Osvaldo Ardizzone que lograron con sus columnas convertir a la revista El Gráfico en la piedra filosofal del fútbol.

El de las plumas del primer Página 12 que nos enseñaron a leer sin bostezar y a escribir sin ataduras, con Fresán, Briante, Giardinelli y Dal Masetto a la cabeza. El de Alejandro Dolina, dialéctico y barrial, que enhebra palabras y esmerila conceptos. El de Osvaldo Soriano, costumbrista y nostálgico, buscador de paraísos perdidos en la memoria colectiva.

Y ahora no hace mucho, el de Leila Guerriero que investigó con ojos de cazadora y escribió con precisión de relojero una joya de la literatura de no ficción: el festival del malambo en la zapateada ciudad de Laborde. Y también el de Pablo Sigismondi, un cordobés que cubrió las dos guerras de Afganistán, y cuyas fotos y textos provienen donde todavía la vida echa su suerte a cara o cruz. Con ellos crecí y para todos ellos mi reverencia de lector fraudulento, porque cuando ellos creían que me robaban el sueño, yo me quedaba con el eco de sus palabras.

¡Feliz día del periodista!
Por Adrián Calvo – Profesor de las carreras de Comunicación en Universidad Blas Pascal.

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