MANDATO CUMPLIDO

Julián Baeza: La honradez en tiempos de Arias

Don Julián Baeza es concejal mandato cumplido de la ciudad de Río Grande, ejerció ese cargo entre 1991 y 1995. Vive en la casa que construyó con sus propias manos, la misma que habitó siempre. Tiene una carpintería en la parte posterior del terreno, donde sigue trabajando como lo hace desde los años ´50. “Yo no me jubilé como concejal”, aclara, señalando que arrancó su jubilación con un haber que rondaba por entonces los $1500. Prefiere no cuestionar a ninguna figura política de la actualidad, pero es la antítesis de muchos de ellos. Un ejemplo para destacar.
lunes, 29 de septiembre de 2014 · 06:58
(Por José Piñeiro) - Julián Baeza nació el 20 de octubre de 1931, "peronista siempre” se define, y cuenta que fue el primer constructor de "ataúdes a medida”. "Estaba trabajando en la carpintería Alamo, la única carpintería que había acá en el ´53, ahí hicimos los primeros ataúdes. Porque antiguamente se traían los ataúdes de Río Gallegos, no había nadie que los hiciera acá. Las mujeres velaban a sus maridos en la mesa, estaban dos o tres días hasta que llegaba el ataúd. Así que un día le digo a Alamo: hagamos ataúdes, si no cuesta nada, como hacemos un  mueble hacemos un ataúd. Así que íbamos, tomábamos la medida del difunto y lo hacíamos a medida, incluso a veces los familiares no se animaban a vestir al muerto y lo vestíamos nosotros también”; comenzó relatando Baeza, al contar como empezó a radicarse definitivamente en Río Grande.

Antes viajaba permanentemente, porque su madre vivía en la estancia María Behety pero él, por haber nacido en Chile "tenía que completar la escuela allá, así que venía todas las vacaciones a pasarlas con mi madre y después tenía que volver a estudiar en Punta Arenas”. En Chile también practicó boxeo, llegando a obtener un título en esa disciplina deportiva. "Fui campeón en dos categorías”, remarca.

Baeza dejó inconclusas las carreras de "contador y técnico constructor”, trabajó en la antigua usina de Río Grande tomando el estado de los medidores, distribuía vino y carne en los comercios, y finalmente se especializó en la construcción de muebles y trabajos de carpintería en general.   

De su paso por el Concejo Deliberante, entre los años 1991 y 1995, le quedan varios diplomas que exhibe en su vivienda, junto a los cuadros de Perón, Evita y un archivo de publicaciones varias. Recuerda su tarea en la Comisión de Tierras y el aporte al desarrollo de la actividad deportiva.

También muestra sus escritos sobre diferentes temas, algunos relacionados con antiguos pobladores y cuestiones relativas a la provincia. "Me gusta leer y después escribir”, dice con la ambición de publicar algún día lo que produce.

"Esta tierra es una tierra santa, yo siempre digo eso porque la gente viene y esta tierra le cambia la vida. Acá tenemos tranquilidad y trabajo, para el que le gusta esta tierra le cambia la vida”, insiste.

"Yo siempre he sido el mismo, siempre fui peronista, siempre manteniendo una conducta”, remarca. Orgulloso dice que no se jubiló como concejal, sino por sus aportes en la actividad privada, con un haber de 1500 pesos. Destacando que "gracias a (Néstor) Kirchner, que se acordó de los jubilados, hoy cobro más. En nombre del pueblo también habría que agradecerle a los Kirchner porque las amas de casa tienen jubilación, algo que nunca pasó, junto con los servicios sociales que tienen”, reconoce.

Recuerda con gratitud al exgobernador  Campos, porque fue quien le otorgó el terreno donde vive. Tuvo siete hijos y dos de ellos fallecieron, un hombre y una mujer "que estaba a punto de recibirse como abogada cuando murió, de ella es el coche que tengo”, dice refiriéndose al Peugeot 405 modelo 1995, en el cual se traslada. "Pasa la revisión técnica, así que como lo mantengo está bien”, asegura, señalando que tiene conducta "hasta para manejarme en el tránsito”.

"La gente me reconoce, muchos se acuerdan hasta de cuando controlaba los medidores de luz. Soy un agradecido a esta tierra, tuve siete hermanos y siete hijos, somos más de cien cuando nos juntamos y eso que no estamos todos”, relata.

A Julián Baeza se lo puede encontrar todos los días en su carpintería, arreglando muebles "casi por hobby”, señala. Un ejemplo en tiempos de funcionarios detenidos, condenados, cuestionados, sospechados o evidentemente involucrados en actos de corrupción. Funcionarios y políticos que se enriquecen obscenamente, aparentemente sin complejos ni culpa. Vaya el reconocimiento entonces para Don Julián, un concejal con mandato evidentemente cumplido. 
Publicado en : Provincia 23 

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