PANORAMA COMPLICADO PARA EL SECTOR

Se enojó Caló: no recibió su bono de fin de año y embestirá contra empresas

El líder de la UOM aliada al Gobierno esperaba descomprimir el panorama dentro de su gremio y fortalecer su imagen como abanderado de la paz social, pero el pago nunca llegó y se agravó el malestar. El sindicalista dejó una advertencia a los empresarios. Sus dilemas.
sábado, 03 de enero de 2015 · 06:49

(Fuente: iProfesional) No es casual que por las redes sociales de los afiliados a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) circulara por estos días una foto del líder de U2 con un mensaje en tono sarcástico que pedía "por un bono de fin de año", en alusión al nombre del cantante y al reclamo de los trabajadores.

La burla delataba la sensación premonitoria de las negociaciones que encaró Antonio Caló el martes, en un nuevo intento por convencer a las cámaras metalúrgicas que otorgaran un alivio al filo del año nuevo.

Con ese acuerdo, el líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) esperaba descomprimir el panorama dentro de su gremio, el más poderoso de la industria, y fortalecer su imagen como abanderado de la paz social de cara a las elecciones presidenciales del 2015, después de dos meses de arduas negociaciones. Pero el bono nunca llegó y tampoco se sabe si llegará para Reyes.

Lejos de quedarse en el molde, el titular de la CGT aliada al Gobierno dejó una advertencia destinada a los empresarios que tendrá consecuencias también para el la Casa Rosada: la paz social no es eterna y las paritarias venideras serán el próximo campo de batalla.

"Hemos sido demasiado complacientes para acompañar el modelo y así nos están pagando, ahora habrá una discusión muy dura en las negociaciones salariales", adelantó a iProfesional un dirigente metalúrgico de uno de los principales partidos del conurbano bonaerense.

La cúpula de la UOM se encargó de trasmitir ese mensaje a sus seccionales luego de que fracasaran las tratativas en la reunión que mantuvieron el martes desde las 15 con las cámaras de la actividad, representadas por ADIMRA, CAMIMA, AFARTE, Fedehogar y AFAC.

Ahora los empresarios temen que la irritación de los metalúrgicos se traslade al interior de las fábricas, donde había expectativas de obtener una suma que compense la pérdida de poder adquisitivo del salario a lo largo del 2014, durante el cual los trabajadores de la actividad recibieron un aumento salarial del 30 por ciento.

"En lo político Caló queda en una situación complicada y espero que esto no afecte el clima para laburar en las empresas", reconoció a este medio un representante del sector privado que participó de la reunión.

Los metalúrgicos fueron de los primeros en salir a pedir un bono a mediados de octubre, de hasta $3.500 en un pago, pero por la férrea postura de las empresas y los compromisos del gremio con el Gobierno, la discusión se empantanó. Así, durante diciembre, obtuvieron su plus los petroleros, camioneros, bancarios, aceiteros, telefónicos, albañiles y un sector de los mercantiles.

Con esos antecedentes, el sindicalista enfrentó una fuerte presión tanto de las bases como del Gobierno en un fin de año agitado por el paro de los gremios del transporte y la amenaza de una huelga general, junto a la CGT y CTA opositoras, que finalmente fue levantada tras el anuncio a principios de diciembre de un alivio en el pago de Ganancias del medio aguinaldo.

La medida oficial descomprimió el panorama de conflictividad y Caló salió a aplaudirla, pero el metalúrgico mantuvo el pedido del bono ante la persistencia del clima de descontento que existe al interior de las fábricas más grandes del país.

"Todo el mundo necesita terminar bien el año, todavía nos falta un poco para llegar al sueldo ideal porque tuvimos casi 20 mil trabajadores suspendidos. No es descabellado lo que pida la UOM y espero que los empresarios entiendan el pedido, que es justo", ratificó Caló semanas atrás.

 

Sin bono

 

A contrarreloj, las partes parecían haberse arrimado esta semana, a partir de un borrador elaborado por las cámaras que el lunes circuló por el gremio, con la propuesta de una suma fija de $2.000 en dos cuotas.

Algunas seccionales comenzaron incluso a anunciar el acuerdo el lunes por la noche para llevar calma a sus afiliados y en ciertos establecimientos ya habían empezado a pagar $2.000 como adelanto del pago que se negociara.

Lo cierto es que Caló volvió a insistir este martes en su pedido de $3.000, sin descartar la posibilidad de que se pagara en tres tramos, durante enero, febrero y marzo. Asimismo contemplaba una cifra menor para las pequeñas y medianas empresas, de $2.000, que también podía doblarse en cuotas.

Pero todo saltó por los aires, cuando los empresarios hicieron su contraoferta de una suma de $2.000 "a cuenta" de las paritarias. Las primeras en pegar el portazo fueron las fábricas de piezas nucleadas en AFAC, que abandonaron la reunión en desacuerdo con el resto de las cámaras por hacer una oferta, al alegar la imposibilidad de sus representados de afrontar un plus de fin de año.

Y a continuación le siguió los pasos la dirigencia de la UOM que interpretó la respuesta empresaria como un intento por patear el tablero y tensar las negociaciones salariales venideras.

"Ellos quieren a cuenta, eso es la paritaria, y nosotros queremos un bono de compensación como todos los años. Hay una suerte de generar una discusión distinta", explicaron desde el gremio.

El año pasado, las cámaras metalúrgicas y la UOM acordaron en paritarias un incremento del 24% más una gratificación extraordinaria de $1.400 en dos cuotas.

Clima de descontento

Así las cosas, el fracaso de las gestiones por el bono volvió a ubicar a Caló en el centro de la escena, en medio de los crecientes reclamos dentro de su propio gremio por salarios, Ganancias, empleo y enfrentamientos violentos relacionados con denuncias de corrupción.

En los últimos días, el descontento se extendió a los obreros de Siderca, en Campana, y a los de Acindar en Villa Constitución, que metieron presión para conseguir un bono antes de fin de año. Las siderúrgicas son vistas por los metalúrgicos como unas de las grandes ganadoras del "modelo" y, al mismo tiempo, las principales enemigas del plus.

No obstante, la mayor señal de malestar se registra en el sur del país. Con el aval de la seccional metalúrgica de Puerto Madryn, los trabajadores de Aluar en Chubut realizaron dos paros en los últimos meses en reclamo de una suma compensatoria por Ganancias. Y un tercero casi se convierte en una huelga general en toda la Patagonia, junto a 62 gremios, lo que motivó la intervención inmediata del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, con más promesas que soluciones.

El 6 de enero vence la conciliación obligatoria en Aluar y las bases podrían volver a paralizar la planta de la única fabricante de aluminio en el país. "Todos arreglaron un bono menos la UOM", se quejaron en la acería, tras enterarse del resultado de las negociaciones.

Otro tema que preocupa por estas horas a la cúpula metalúrgica son los disturbios que tuvieron lugar hace dos semanas durante un fallido congreso convocado por el titular del gremio en Córdoba, Rubén Urbano, que terminó con al menos un detenido y tres heridos.

Los incidentes se produjeron cuando numerosos trabajadores, ingresaron al lugar e impidieron por la fuerza que se realizara el congreso, para evitar la expulsión de cinco delegados que habían acusado a Urbano y a directivos de la autopartista Montich de quedarse con una parte de subsidios nacionales Repro destinados a los trabajadores de la empresa.

Urbano negó que parte de esos subsidios se los hubiera quedado el gremio y afirmó que lo cobran los trabajadores con su DNI en un banco oficial, donde el dinero es acreditado por la Nación. La explicación no convenció a Caló y ahora el líder de la UOM citó al dirigente alineado con el delasotismo para que rinda cuentas.

Un frente abierto que también inquieta al metalúrgico es la industria electrónica en Tierra del Fuego donde ya se eliminaron 4.000 empleos en el año y golpeó particularmente a sus afiliados.

El secretario general de la UOM local y diputado nacional, Oscar Martínez, reconoció semanas atrás la frágil situación que viven los metalúrgicos en Casio, Mirgor, BGH y Brightstar por los despidos y retiros voluntarios masivos que pusieron en marcha varias de esas compañías.

Martínez enfrenta el duro cuestionamiento del grupo Metalúrgicos Precarizados, que a principios de diciembre concretó una nueva movilización hacia la Legislatura de Río Grande, donde reclamaron pronta intervención del Parlamento provincial para frenar despidos, ceses de contratos laborales y suspensiones en el sector.

Los ex empleados fabriles de la ciudad piden la renuncia del sindicalista por avalar los contratos temporarios, una modalidad que permite a las empresas fueguinas eliminar puestos de trabajo.

 

¿Paz social?

 

Con un ojo atento a los movimientos dentro de su propio gremio, Caló se había esmerado hasta ahora en tratar de llegar a un acuerdo sin recurrir a medidas de fuerza, como en cambio lo hicieron la mitad de los sindicatos que consiguieron una suma extra. Es que el Ejecutivo tiene al titular de la CGT oficialista como uno de sus principales aliados y garantes de la paz social.

Si bien en las últimas semanas reconoció una pérdida del poder adquisitivo, el metalúrgico también se desmarcó de aquellos sindicalistas que estiman una inflación anual del 40% y salieron a pedir aumentos de hasta 10 puntos porcentuales por encima de esos cálculos.

Su gesto más claro hacia el poder político y económico desde que ocupa la central es la de "apostar al diálogo", en lugar de hacer paros, una política que comparte con los dirigentes de la mesa chica de CGT.

Pero al igual que el resto de la cúpula gremial, Caló ya inició la transición postkirchnerista de cara a las elecciones del 2015: sus últimos discursos tienen como destinatario a "un presidente peronista".

En esa línea, el sindicalista se reunió el lunes con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien le agradeció "la actitud de los trabajadores" en "el marco de la gran paz social" que se está viviendo en este fin de año.

Uno de los principales temores del Gobierno era que se repitieran los saqueos registrados en los últimos años y que se combinaran con la escalada de reclamos gremiales previos a las fiestas.

Ahora habrá que ver si el dirigente sindical es capaz de mantener la "defensa del modelo". En los pasillos de su gremio creen que la imposibilidad de conseguir un bono cambió los ánimos y ya no habrá un "acompañamiento" para que el Estado les otorgue los Repro a las empresas, los cuales deben ser avalados por el sindicato.

En tanto, otros sectores ven incluso un quiebre más profundo: "(Los industriales) le están marcando la cancha a Caló y su postura oficialista".

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