EL OFICIALISMO AVANZA PESE A LAS OBJECIONES
Legislatura en cortocircuito
La 4ª sesión ordinaria de la Legislatura fueguina arrancó con demoras y el clima enrarecido, donde el primer punto fue para el oficialismo que logró imponer su mayoría y dejó en pie el tratamiento de la modificación de la Ley Provincial N° 1355, la norma que regula –y limita– la acuicultura en Tierra del Fuego, incluyendo el siempre polémico tema de las salmoneras.Los cruces iniciales tuvieron un motivo claro. Los legisladores Pablo Villegas y Laura Colazo pidieron que el asunto volviera a comisión, cuestionando duramente la validez del dictamen de mayoría emitido el pasado 8 de agosto. Según plantearon, ese dictamen nació viciado: sin quórum, sin convocatoria formal y sin la autoridad legítima de la Comisión N° 3, que preside Colazo.
Villegas fue directo. Sostuvo que el dictamen es “arbitrario, ilegal e inconstitucional” y pidió cambiar el giro del asunto N° 287/25 para que vuelva a ser tratado en las comisiones 3 y 1. En su intervención aclaró que el planteo no buscaba “violentar a nadie”, sino todo lo contrario: que la Legislatura respete su propio reglamento y sea ejemplo en el cumplimiento de la ley durante todas las etapas de formación normativa.
Colazo, por su parte, reforzó esa posición con un detalle técnico y político clave. Recordó que al momento de elaborarse el dictamen ella era la presidenta de la Comisión 3 y que la reunión del 8 de agosto “no era válida”: no hubo quórum reglamentario, no se convocó formalmente a los integrantes y tampoco estuvo conducida por la autoridad de la comisión. “Se elaboró un seudo dictamen”, afirmó, señalando la violación de varios artículos del reglamento interno (66, 68, 69, 70 y 71) y remarcando que la Constitución provincial obliga a ajustar toda actividad parlamentaria a esas normas.
Pese a la contundencia de los argumentos, el oficialismo logró su primer triunfo político de la jornada. En la votación, la mayoría de los legisladores no acompañó el pedido de Villegas y Colazo, por lo que el proyecto quedó habilitado para su tratamiento en el recinto.
En ese contexto, Federico Sciurano volvió a marcar una línea clara: su rechazo absoluto a las salmoneras. “Estoy en contra y voy a votar en contra”, reiteró, diferenciando el debate reglamentario del posicionamiento político de fondo. Si bien aclaró que no firmó el dictamen ni participó de ese debate, reconoció que existe un dictamen de mayoría que siguió los mecanismos institucionales vigentes y que, por eso, forma parte del orden del día. Nadie –remarcó– fue forzado ni se falsificaron firmas: cuatro legisladores expresaron una posición política concreta.