HISTORIAS DE VIDA

Llegaron a tiempo para el transplante

Una impecable actitud de vida hizo que un piloto y su copiloto decidieran aterrizar en la niebla su avión, para poder entregar un órgano para ser trasplantado.
viernes, 09 de mayo de 2014 · 18:27

Dos pilotos que debían trasladar un corazón para ser trasplantado desde Mendoza hacia Córdoba decidieron aterrizar pese a la intensa neblina que sorprendió a los ciudadanos, aeropuertos y operadoras de vuelo el pasado martes por la mañana.

Claudio Pistone, el piloto designado, salió hacia el aeropuerto de San Fernando junto a Martín Herrera, el copiloto, donde comenzaron las tareas previas para dejar listo el Learjet 31 de la empresa privada de aviación para la que trabajan, contratada por el Incucai.

Estos pilotos experimentados, ambos comandantes, Pistone de 51 años y con más de 5000 horas de vuelo, y Herrera, de 41, con más de 2000, no se imaginaban en ese momento que los esperaba un vuelo que nunca olvidarán. "Fue el vuelo de mi vida. Con esto doy por cumplida mi carrera. Todo lo que venga de ahora en más es laburo."

 

En la noche del lunes, antes de despegar de San Fernando, la única certeza que les daban los partes meteorológicos era que iban a tener niebla para el vuelo de regreso, el de Córdoba a Buenos Aires, lo que significaba, a lo sumo, tener que elegir un restaurante para matar algunas horas en la capital provincial durante el almuerzo.
 
PH: lavoz.com.ar


Las complicaciones aparecieron recién media hora antes de despegar desde Mendoza hacia Córdoba. A las cinco de la madrugada, mientras Pistone y Herrera esperaban con el avión listo el arribo de los médicos con el corazón, les llegó el parte que informaba que el aeropuerto internacional Antonio Taravella se encontraba cerrado por la niebla. "Para nosotros ya estaba perdido, sabíamos que las posibilidades eran mínimas".
 
"Decidimos dejar todo preparado como para salir y esperar", contó Pistone. Según Herrera, no fue nada fácil avisarles eso a los médicos. Ese "doctor, el aeropuerto está cerrado, no podemos ir" provocó desánimo: a esa hora, en Córdoba, el receptor, un hombre de 52 años de la zona rural de Monte Cristo que el pasado viernes 2 había entrado en emergencia nacional, ya estaba en el quirófano del sanatorio Allende, a la espera del trasplante como única alternativa de vida.
 
Para aterrizar necesitaban 800 metros de visibilidad y el parte informaba 300. Pero desde la torre de control de Córdoba llegó nueva información: por segundos, algunos mejoramientos permitían la apertura temporaria del aeropuerto. Los pilotos no lo dudaron y decidieron realizar el procedimiento sabiendo que podía volver a cerrarse en cualquier momento.

Ya en el aire, se cerró de nuevo. "La idea fue seguir y hacer el intento sin poner en riesgo la seguridad de la operación -contó Pistone-. Hacer todo lo humanamente posible."
 
"Se cerró como pocas veces lo vi en mi vida -relató Herrera-. Esto de cerrarse y abrirse en cuestión de minutos no lo había visto nunca." Ellos desconocían si habían llegado a tiempo. Pero cerca del mediodía sucedió algo atípico.
 
Fue extraño porque una vez finalizado el vuelo ya pierden el contacto con los médicos, y a Herrera le llegó un mensaje por la mensajería  WhatsApp del doctor Marcelo Figueroa:

-"Corazón andando!!! Todo ok!!"
-"Uuuuh qué bueno! Felicitaciones al equipo. Un placer para nosotros", respondió Herrera.
-"Felicitaciones a ustedes también [y varios emoticones de aplausos]."

Herrera se despidió con un abrazo y un "hasta la próxima" y eligió otro emoticón para responderle: el de un corazón latiendo.

 

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