CALIDAD DE VIDA Y CIENCIA

Gran avance argentino para combatir la esclerosis múltiple

Investigadores descubrieron el rol que cumple la melatonina como factor ambiental y posible terapia para tratar esta afección en la calidad de vida.
lunes, 14 de septiembre de 2015 · 08:34

El equipo de investigadores de la Fundación Fleni, vinculados con la Universidad de Harvard y el centro Ibyme estudió la relación de la oscuridad con esta enfermedad autoinmune y degenerativa. Descubrieron el rol que cumple la melatonina como factor ambiental y promesa terapéutica. 

¿Por qué estadísticamente hay menos brotes o recaídas de esclerosis múltiple (EM) en el otoño o el invierno y lo contrario en primavera y verano?

A partir de esta observación de mucho tiempo, los científicos argentinos empezaron a investigar ese factor ambiental en la incidencia de esta enfermedad autoinmune y neurodegenerativa que afecta a 3 millones de adultos jóvenes (de 15 a 40 años) en todo el mundo y más de 12000 en la Argentina.

Siendo que esta enfermedad no es hereditaria y su aparición se debe a una interrelación compleja entre algunos factores propios de los individuos (genéticos) y externos, como por ejemplo determinadas infecciones, ingesta de sodio, tabaquismo, niveles de vitamina D y la exposición solar -mucho más notoria en los meses con más luz-, los científicos liderados por el doctor Jorge Correale, jefe del Servicio de Neuroinmunología de FLENI, investigaron la incidencia que cumplían para el desarrollo de la EM.

La esclerosis múltiple afecta la mielina en el cuerpo humano, una sustancia que recubre los nervios que conducen los impulsos eléctricos desde el cerebro hacia la periferia del organismo y viceversa. Foto: Archivo 
"Existía el interés en determinar y establecer el rol que juegan los factores medioambientales en la EM, con el fin de modificarlos y de esta manera impactar en el curso de la enfermedad y el riesgo de desarrollarla".
 
La respuesta a esta pregunta llevó casi 5 años de trabajo con investigadores de la Universidad de Harvard, en EE.UU. y del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme) de la Ciudad de Buenos Aires que dirige el doctor Gabriel Rabinovich", explicó Correale a LA NACION durante la presentación de la investigación recientemente publicada en la prestigiosa revista CELL llamada: "La melatonina en la estacionalidad de los brotes de esclerosis múltiple".
 
La luz 
Abocados a esta "lógica estacional", los expertos se enfocaron primero en la vitamina D. "Sabemos que se secreta por la exposición al sol, con más posibilidad en primavera y verano, y que es buena para la esclerosis múltiple. Pero este factor de cuanto más sol, más vitamina D y mejoras para la enfermedad, no tenía correlación debido al incremento de brotes o recaídas en primavera y verano, por lo que lo llamamos 'la paradoja estacional'", explicó a este medio Mauricio Farez, investigador del servicio de Neuroinmunología de Fleni.

Motivados por esa contradicción, los investigadores se abocaron a estudiar otros factores que guardaran una mejor correlación entre la luz solar y la frecuencia de exacerbaciones de la enfermedad y detectaron que el factor responsable de la disminución de los brotes de la enfermedad en el otoño e invierno era la oscuridad: "Durante esos los días son más cortos, con menos horas de luz solar y mayor oscuridad, lo que a su vez estimula la secreción de melatonina, una hormona secretada por la glándula pineal durante la noche y en mayor medida durante los meses con menor luz solar, como es el otoño e invierno", sostuvo Correale.
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