Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia y Medicina de la ciudad en Londres sumó el detalle que faltaba a la fórmula de esperanza de vida: la inteligencia artificial.
Según explica el medio El País, mediante un trabajo de campo en el que fueron partícipes cerca de trescientos pacientes afectados con enfermedades del corazón, se estudiaron o los datos acopiados durante ocho años para establecer, con gran exactitud, la esperanza de vida de las personas enfermas.
En este sentido, el equipo pudo acertar en un 80% de los casos los pacientes que vivirían un año más, frente a un 60% alcanzado por los médicos y demás especialistas.
El sistema se sustentó en la información adquirida por medio resonancias magnéticas y exámenes de sangre a lo largo de todos esos años, pero no exclusivamente de los pacientes examinados, sino de otros pacientes que fueron nutriendo el sistema.
El sistema permitiría a los doctores y especialistas en cardiología, brindar "el tratamiento adecuado a los usuarios con padecimientos crónicos que lo necesitan, en el instante adecuado”, según detalla Tim Daws, uno de los responsables y cabecillas del estudio.