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Vivió en la calle, es diseñador industrial y uno de los 10 jóvenes sobresalientes

Su proyecto es crear un sistema de viviendas para asistir las crisis humanitarias.
jueves, 09 de octubre de 2014 · 17:35

Se llama Nicolás García Mayor. Tiene tiene 35 años, es diseñador industrial y fue nombrado uno de los 10 jóvenes sobresalientes del mundo por su contribución a la niñez, la paz mundial y los derechos humanos.

Por encima de todo, es una persona agradecida: lloró ante el comité de la ONU cuando presentó su proyecto, y lloró de alma, porque estaba convencido del bien que estaba haciendo; abrazó al papa Francisco y se quedó abrazándolo, sintiendo la fuerza que le transmitía.

Atrás estaba su empresa, sus sueños, sus estudios terminados en 2001 y su vivienda durante dos años: la sala de radiología en una clínica abandonada porque no podía pagar el alquiler. Esa experiencia acaso lo haya llevado a especializarse en diseño con fines humanitarios.

En ese contexto ideó un sistema de urbanización inmediata para implementar en situaciones de catástrofes naturales como terremotos o inundaciones, que permitiría que las personas afectadas puedan ser refugiadas de manera casi instantánea, con la posibilidad de alimentarse y descansar mientras las autoridades trabajan para restaurar los daños y pueden volver a sus hogares.

"La idea es que sea una especie de cajita con alas laterales en la que se genera un espacio de unos 14 metros cuadrados donde pueden vivir hasta 10 personas. Los mismos módulos se encastran y así se pueden armar hospitales o escuelas".
 
Después de vivir en España, García Mayor regresó y en 2012 recibió un mail de la unidad de compra de la ONU para que presentara su vieja proyecto de ayuda humanitaria. Y a los 15 días lo invitaron a Washington para que lo explique ante distintas organizaciones.

Su idea de urbanización de emergencia no sólo sirve para paliar los efectos de las catástrofes naturales, sino que también sería un salvavidas para los más de 50 millones de refugiados que hay en el planeta a causa de los conflictos bélicos.

"Me dijeron que mi idea era increíble, que hace 20 años buscaban algo así y que querían una cantidad importante del producto", dijo Nicolás.
 
El sistema CMax está confeccionado en propileno, aluminio y tela de poliéster y consta de una estructura central rígida, dos alas de material flexible que al desplegarse cuadriplican su tamaño, y dos patas telescópicas que separan el piso de la superficie, reduciendo el pasaje de frío y humedad.

Cada módulo, que se puede armar en 11 minutos sin la necesidad de emplear herramientas, incluye un kit de supervivencia. Y mientras permanece plegado, el refugio puede apilarse porque es liviano, pequeño y fácil de almacenar.

 

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