AVANCE DE LA CIENCIA

Confirman que hay vida en la Antártida

Un equipo de expertos encontró diferentes formas de vida en la Antártida, algo nunca antes logrado. Mirá los detalles en esta nota.
lunes, 21 de enero de 2019 · 09:39

El lago Mercer suele tener temperaturas que bajan más de los 0°, pero no se congela. Es que esta gran extensión de agua subglacial tiene una intensa presión de la capa de hielo que la recubre y la mantiene aislada del resto del mundo hace más de 100.000 años. En ese lugar, un equipo de científicos acaba de encontrar diferentes formas de vida.

El descenso a las profundidades de este lago fue planificado durante muchos años. La operación costo 5,2 millones de dólares y fue realizada por la organización norteamericana Salsa (en castellano, Acceso Científico a los Lagos Subglaciales de la Antártida) con el respaldo de la Fundación Nacional de Ciencia de EEUU.

Los expertos consideraban que iban a descubrir únicamente microbios unicelulares. Pero su esfuerzo dio frutos importantes: contra todo pronóstico, se toparon con 10.000 células de bacterias por cada mililitro de agua. Y hasta aparecieron restos de crustáceos, tardígrados u osos de agua -conocidos por resistir a temperaturas extremas y altas presiones-, algunas plantas y hongos.

La Antártida encierra más de 400 lagos escondidos bajo su blancura. El Mercer es el segundo en ser abordado por personas directamente y forma parte de una constelación de nueve lagos del sector occidental del continente, descubierta mediante satélite en 2006.

Las condiciones resultan tan inhóspitas que se asemejan a la de los océanos subglaciares de Marte y a las lunas de Júpiter o Saturno. La exploración de este rincón virgen de nuestro planeta puede dar pistas sobre la biósfera en otros lugares de la galaxia.

Según los estudiosos, los organismos recolectados habrían habitado lagos y riachuelos en las montañas de la Antártida durante períodos cálidos en que los glaciares retrocedieron, seguramente durante los últimos 10.000 o 120.000 años. Cuando el clima se enfrió de nuevo, más tarde, el hielo seguramente engulló de nuevo ese oasis de vida.

Las consecuencias del descubrimiento son gigantes. Permite conocer más sobre el sistema hidrológico antártico y, por lo tanto, el movimiento histórico de los glaciares.

Todavía falta que los científicos estudien las secuencias de ADN de las criaturas y daten el material con carbono. Lo que es seguro, es que la investigación en lago Mercer abrió una puerta para conocer más sobre la Tierra y los planetas que nos rodean.

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