CALIDAD DE VIDA Y TECNOLOGÍA

Aplicaciones tecno de salud que empoderan al paciente

Existen diversas aplicaciones móviles que le dan a los pacientes la capacidad de ver, registrar y analizar los datos relacionados a la salud.
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viernes, 19 de junio de 2015 · 18:36
Cada vez ganan más adeptos las aplicaciones relacionadas a la salud, que hoy se conocen como mobile health o mHealth. La idea es que a través de cualquier teléfono inteligente que posea Android, Windows Phone, Blackberry o IOs -el sistema operativo de los iPhone- se pueda acceder y en su gran mayoría en forma gratuita.

Su principal característica es que acercan herramientas útiles para el cuidado del cuerpo y para una mejor calidad de vida, como por ejemplo, poder monitorear el ritmo cardíaco, consultar el calendario de vacunación, dejar de fumar, hacer dieta, llevar el control de enfermedades crónicas como la diabetes, controlar el ciclo menstrual, recordar la toma de un medicamento y hasta accionar rápidamente frente a una urgencia.

La comunidad médica mundial ya las evalúa como un condimento fundamental de la medicina de este tiempo. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha dado el visto bueno al desarrollo de esta tendencia.

Según un reciente informe publicado por "The App Date", la plataforma de investigación y recomendación de aplicaciones en español, hay cinco puntos que marcan cuál es la importancia de la mHealth.

-El empoderamiento del paciente: La Universidad de Stanford creó el concepto de "paciente experto". Aquel que es consciente de la importancia que el autocuidado puede desempeñar en su salud y se convierte en un elemento activo en el tratamiento y seguimiento de su enfermedad. Además del médico, todos son responsables de la longevidad y calidad de vida y las apps colaboran en ese proceso de forma personalizada y dinámica.

-La modificación de hábitos: Uno de los desafíos que tiene la mHealth, en estrecha relación con el empoderamiento del paciente, es la potencialidad de modificar comportamientos que brinden beneficios para la salud. La "gamificación" es el fomento de la implicación y motivación del usuario en el proceso de cambio de hábitos a través de la incorporación de elementos derivados del juego como: pasar niveles, sumar puntos, ganar premios etc.

-Cambio de relaciones y procesos: Cada vez son más los profesionales que se valen de las nuevas tecnologías como herramientas de trabajo, por eso otro de los objetivos que se propone es que el uso de las aplicaciones mejore la relación médico-paciente a la hora de comunicar síntomas y llevar adelante tratamientos, sobre todo en enfermedades crónicas. 

-Monitorización: Con el desarrollo tecnológico del sector móvil y la incorporación de sensores y otros dispositivos es cada vez más fácil registrar parámetros físicos y el estado de la salud. Estamos en camino de que nuestro propio teléfono o tablet puedan hacer mediciones cada vez más precisas.

-Almacenamiento inteligente de datos: Estos soportes tienen la capacidad de manejar datos como nunca se ha hecho en sanidad. Si se respeta la privacidad de las personas, se abre una perspectiva interesante para el acceso de información, estadísticas y otros aspectos biomédicos.

Ninguna aplicación va a reemplazar a un médico y es importante que estén bajo supervisión. Según el estudio de "The App Date", se estima que en 2015 habrá 500 millones de usuarios utilizándolas mundialmente y si bien existen algunos criterios para medir su calidad, según la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en Argentina todavía no hay regulaciones al respecto.

Esto sucede principalmente porque los creadores de estas plataformas no están obligados a presentar ningún tipo de garantía o aval de calidad de salud. Por ejemplo, páginas web como Apps Maker Store permiten a cualquiera desarrollar aplicaciones móviles sin exigir demasiados requisitos. En los casos que se relacionan con la salud es necesario que exista una garantía de calidad y que estén bajo supervisión. Sobre todo porque aunque a veces son muy útiles, los principales riesgos de esta falta de regulación son los problemas que podrían traer diagnósticos o tratamientos no verificados o un mal manejo de datos de los usuarios.

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