INICIATIVA DE LOS VECINOS

Querían tanto a su colectivero que cuando murió, le pusieron su nombre a una plaza

Se trata de Carlos Alberto Burgio, más conocido como ‘Piero’ y la iniciativa fue impulsada por los vecinos en agradecimiento por su carácter solidario y afable, paradigma de un bueno colectivero. “Piero nació y murió arriba de un colectivo”, resaltó Juan Carlos Cuenca, Secretario General de la UTA, en tanto los vecinos dijeron que “nunca vamos a olvidarlo porque fue una gran persona y conocía a todos sus pasajeros, nos llamaba por nuestros nombres”.
lunes, 22 de diciembre de 2014 · 20:27

En su última sesión ordinaria, el Concejo Deliberante de esta ciudad aprobó la institución del nombre de Juan Carlos Burgio, popularmente conocido como ‘Piero’, a la plaza de Chacra XI, una iniciativa vecinal.

Según relata Juan Carlos Cuenca, Secretario General de la UTA, "Piero comenzó a trabajar de veinteañero en la Línea 622 que unía Rafael Castillo con Ramos Mejía. Nació y murió arriba de un colectivo”.

Justamente ‘Juanchi’ aprendió de Piero el oficio en la entonces Línea B de Río Grande, junto al ‘Gallego’ Manuel López Rubia (+), Alcídes Morínigo, Mario de la Cruz, los hermanos Pedro y Luis Maita, el periodista Ramón Taborda Strusiat que colaboraba también con el mantenimiento de las unidades, ‘El Guapo’ Luis Ávalos, ‘El Tucu’ Romano; Jorge Mansilla; ‘El Narigón’ Fernández, la familia Torres; Moledo; Daniel Olivera, Juan Carlos Rivas y tantos otros que conformaron una verdadera cofradía en la década de los ’90.

Carlos Alberto Burgio, el popular ‘Piero’, nació el 1 de enero de 1947 en San Andrés de Giles, provincia Buenos Aires. "Trabajó antes de su mayoría de edad, lavando colectivos en una empresa; a los diecinueve años en esa época, obtuvo su carnet para transporte de pasajeros. Trabajó el la Línea 266 que unía Rafael Castillo, Gregorio de Laferrere con Ramos Mejía hasta sus 35 años, aproximadamente”, recordó Cuenca.

Agregó que "en los primeros años de los ’80 desembarcó en la Isla de Tierra del Fuego donde siguió su amada profesión de colectivero, llevando obreros a las fábricas para la empresa de transporte Azpeitia; luego se conformo en esos años el servicio urbano y fue parte de de nuestra historia en el comienzo como chofer desempeñándose muy bien”.

Dijo que "trabajó hasta el 20 de julio del 2013, año en que partiera con el Señor siendo un ejemplo para el empleador y para sus compañeros que lo recordaremos siempre”.

Por la gran responsabilidad y compromiso con la que salía todos los días a las cinco de la mañana a prestar servicios, concentrado en su trabajo como nos aconsejaba él por un gran amor por su tarea y orgulloso de ser colectivero y sobre todo con un gran respeto -como muchos tendríamos que imitar- por el usuario”.

En el mismo sentido, Juan Carlos Cuenca destacó que "el pasajero era su preocupación; siempre estaba antes que nada, a tal punto que la iniciativa de los vecinos usuarios fue espontánea y denota que fue muy querido, ya que fue un ejemplo como chofer a imitar”.

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