"Por tener mal olor"

Hospital de Río Grande se negó a atender a indigente y lo tuvo que asistir un veterinario

Según trascendió, se trata de una persona que habría sido echada -por otros indigentes- de la garita de Belgrano casi San Martín-, por temor a contagiarse, ya que tiene ambas piernas infectadas e inflamadas. Ante la negativa a atenderlo por parte del Hospital Público, una mujer llamó a un Veterinario, quien lo atendió en plena vía pública 'como si fuera un perrito'.
miércoles, 25 de noviembre de 2015 · 07:33
Una persona que vive en la calle, con una importante patología en ambas piernas, no fue atendido en el hospital y terminó siendo asistido por un veterinario "como si fuera un perrito”, según dijo el profesional.
 
En el nosocomio no lo quisieron internar "por tener mal olor”. El médico veterinario expresó su indignación en las redes sociales.
 
El caso fue ventilado en FM "Aire Libre”, medio a través del cual el veterinario Jeremías Sarmiento Fuentes comentó que "me llamaron de urgencia, como si fuese un perrito, cuando una señora lo vio y comprobó el estado de sus piernas”.
 
El profesional relató que la persona que atendió "fue echado por otros indigentes de la garita de Belgrano casi San Martín, porque está muy enfermo y temen contagiarse. Así que se puede imaginar su estado”.
 
Sarmiento Fuentes advirtió que "lo más urgente fue hacerle unas curaciones en las piernas por la inflamación e infección que presenta en la piel, tiene la piel muerta de la rodilla para abajo”.
 
También comentó que mientras lo curaba en la calle "pasaron varias personas caminando, otras en auto y nadie se detuvo a ayudar. ¿Esta es la condición de sociedad en la que vivimos?, me pregunto”.
 
Tras contar que María Zerpa, una mujer que colabora con él, también lo asistió; el profesional reclamó mayor compromiso de las autoridades municipales y provinciales con estos temas.
 
En su muro de la red social Facebook, el veterinario escribió: "Anoche lo atendí junto a Maria Ale Zerpa cual si fuera un perro abandonado que encontró alguien en la calle, tengo una mezcla de rabia e impotencia. Me cuenta la señora que le sacaron sangre en el hospital y no lo internaron, la policía no la ayudó a llevarlo, la ambulancia no es para esos casos y otras cosas más, fui a preguntar a una iglesia y me dicen que no lo ven, pero al rato me avisan que la policía lo corrió de ahí. Ya no se qué pensar, el mundo es ciego, pasaron por al lado mío cinco personas viendo que hacia anoche y nadie preguntó que estaba sucediendo. Un muchacho vino y les dio la mano, les ofreció comida. Muchos llamaron ofreciendo ayuda y escriben, es mi esperanza que no todos somos ciegos. Yo seguiré siendo como soy, espero que esto se contagie y más gente ayude”.

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