CRISIS INDUSTRIAL
BGH limita la producción y peligra la continuidad laboral en la planta de Río Grande
La acumulación de stock y el derrumbe del consumo a nivel nacional obligaron a la empresa a suspender líneas de fabricación de televisores y aires acondicionados; la firma anunció un freno total de actividades entre julio y agosto, poniéndose en riesgo muchas fuentes laborales.La empresa BGH notificó formalmente a su personal la decisión de cesar sus operaciones productivas en la planta de Río Grande por un lapso de un mes y medio. La medida, comunicada a través de asambleas internas, entrará en vigencia a partir de julio y alcanza a un universo de 980 trabajadores, incluyendo operarios de la UOM, supervisores y personal fuera de convenio.
Desde la compañía justificaron la parálisis basándose en dos factores críticos, como son la acumulación de stock excedente en depósitos y la caída estrepitosa de la demanda en el mercado doméstico. Según trascendió, la falta de rotación de productos como televisores y equipos de climatización volvió insostenible la continuidad de las líneas de montaje en el corto plazo.
La preocupación no solo radica en la suspensión operativa sino como se afrontará el pago de salarios, dado que hasta el momento, no hay definiciones sobre si se garantizará el pago total de haberes, si habrá suspensiones con quita salarial o si se apelará al adelantamiento de las vacaciones de verano.
Además, el parate de BGH genera un "efecto dominó" inmediato en el sector cooperativo local, en función de que diversas entidades que trabajan bajo la modalidad de "fasón" para la firma verán interrumpido su ingreso de insumos, lo que traslada la crisis de manera directa a sectores aún más vulnerables de la cadena productiva.
La medida, comunicada a través de asambleas internas, entrará en vigencia a partir de julio y alcanza a un universo de 980 trabajadores, incluyendo operarios de la UOM, supervisores y personal fuera de convenio.
La crisis que vive la insutria fueguina se acentúa por la apertura de importaciones, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la incertidumbre sobre la prórroga de los beneficios del subrégimen industrial, dejando a las plantas productivas de la isla operan do hoy prácticamente en un escenario de supervivencia.