CALIDAD DE VIDA

Por qué los fumadores tienen problemas para dormir

La investigación demostró cómo afecta el fumar en la vida cotidiana de las personas, y más específicamente en el sueño.
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martes, 17 de febrero de 2015 · 17:41
Frecuentemente los fumadores consultan por trastornos de sueño y los problemas para dormir fueron relacionados con el desarrollo del hábito de fumar y con gran relevancia se los vinculó a la dependencia de la nicotina.

Un reciente trabajo multicéntrico alemán ("Impaired sleep quality and sleep duration in smokers-results from the German Multicenter Study on Nicotine Dependence", Stefan Cohrs et al, Addiction Biology, May 2014) determinó la frecuencia de los trastornos de sueño en fumadores (sin enfermedades crónicas) y los asoció a distintos grados de dependencia de nicotina, encontrando resultados relevantes en la calidad de sueño.
 
Algunas de las conclusiones del estudio expresaron que los fumadores tienen más trastornos de sueño que los no fumadores (28.1% vs 19.1%), los fumadores tardan más tiempo en iniciar y mantener el sueño, duermen menos tiempo y con aumento de somnolencia y/o cansancio diurno.

Hay que considerar que el ronquido, las apneas y el descenso del oxígeno mientras dormimos, generan fraccionamiento del sueño, impidiendo el alcance y mantenimiento de un porcentaje adecuado de sueño de ondas lentas o profundo, que es el verdadero sueño reparador; cuya falta genera la excesiva somnolencia diurna, cansancio y demás síntomas de déficit neurocognitivos.

Los factores de riesgo clásicos que se asocian a los trastornos respiratorios del sueño (TRS) son el sexo masculino, la obesidad, la edad, el consumo de alcohol y relajantes musculares o hipnóticos y las malformaciones de la vía aérea superior. Además, también es necesario considerar el consumo de tabaco como un factor de riesgo por excelencia para la mayoría de los trastornos respiratorios, con importantes repercusiones sobre la salud y la calidad de vida evidenciada por las características de sueño y vigilia.

La calidad del sueño se mide a través de la función neurocognitiva, como la evaluación de somnolencia, concentración, atención, memoria, ánimo, cansancio, libido sexual, asociación y comprensión de situaciones cotidianas en conjunto con la medición de índices de sueño; a través de métodos de diagnóstico como la polisomnografía, que permite evaluar el tiempo, las fases y la eficiencia del sueño y su relación con la respiración, función cardiovascular, movimientos corporales y en muchos casos el análisis de video del estudio.

Teniendo en cuenta que el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño SAHOS, es una entidad donde el diagnóstico se hace a partir de la presencia de apneas obstructivas asociadas al ronquido y síntomas neurocognitivos, puede encontrarse asociados significativamente, al hábito de fumar.
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