CERTIFICADOS APÓCRIFOS Y MÉDICOS “TRUCHOS”

Gobierno Provincial puso en la mira las licencias médicas de empleados públicos

La medida fue planteada a partir de que se conocieran nuevos datos reveladores vinculados con abusos y posibles negociados detrás del ausentismo en el Estado, que deberá develar la justicia, a partir de la apertura de causas en el fuero provincial y federal. Por otro lado a la causa se le suma dos médicos falsos.
viernes, 23 de septiembre de 2016 · 10:02

 

Las autoridades del Gobierno Provincial puso en la mira la legitimidad de varias licencias médicas otorgadas en la Administración Pública, tras detectarse casos de supuestos abusos y negociados detrás del ausentismo en el Estado.

 

Según se indicó, el año pasado fueron 33.088 los certificados presentados, más de 2.700 por mes y, si se toma en cuenta que una consulta particular –como ha ocurrido con la mayoría de los casos irregulares investigados- en el caso de un especialista ronda los 500 pesos, de no mediar algún "adicional” por el favor concedido, el abuso del trabajador estatal con las licencias médicas también reportó un negocio multimillonario para el puñado de médicos que los extendieron, en algunos casos sin siquiera ver a los pacientes.

 

"Tenemos dos profesionales denunciados en la justicia penal de la provincia por falsedad ideológica, por certificar una enfermedad inexistente o sin haber hecho la consulta”, precisó el secretario de Planificación y Gestión Política de Salud de la provincia, Pedro Guillermo Seguí.

 

El citado Farmacéutico observó que una de ellas involucra a un médico que, efectivamente siéndolo, se prestó a maniobras delictivas en complicidad con sus pacientes empleados del Estado.

 

Seguí precisó que ese galeno emitía certificados de licencia "a pacientes que estaban fuera de la provincia, sin revisarlos”, dato que, aseguró, "hemos comprobado y enviado todas las pruebas que teníamos a la justicia”, a la vez que aclaró que se trata de "un médico del sector privado”.

 

En cuanto al segundo caso anotó que es el más escabroso, porque deja la incógnita sobre los años de mala praxis que pudieron haber afectado a enfermos desprevenidos, que jamás sospecharon que el cardiólogo que los atendía no tenía título como tal.

 

"La otra persona que detectamos es un supuesto médico cardiólogo que no lo es” ya que "por su número de matrícula debería tener 105 años de vida; es decir que estaba usando un número de matrícula de alguien fallecido hace tiempo”, aseguró el funcionario.

 

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